jueves, 4 de agosto de 2016

Vacaciones

Sí, a pasar unos días  tranquilos y con menos calor de lo que estamos sufriendo.
Allá donde voy no tengo Internet ni Wifi, por tanto desconexión total.
Una vez repuestas las pilas, comenzaremos una nueva andadura hasta final de año. Por tanto haré planes para nuevas labores y acabaré alguna que ha quedado en el tintero.
Que disfrutéis también las que quedáis guardianas de éste medio alimentando nuestros hobby´s favoritos. Feliz mes y descansad lo máximo posible.
                                                 Besos y un abrazo extensible para todas.
                                                                                                             Nita

lunes, 1 de agosto de 2016

Espolsador

                                       Estamos pasando unos días de un calor insoportables, en casi todo el país, pero  por éstos lares (Valencia) alcanzar  los 40º no es ni mucho menos lo normal. Así es como van pasando los días sin mucho ánimo de coger nada de labores. Por otro lado, desde el año pasado  también estamos sufriendo la invasión de unos mosquitos importados que son de lo más agresivos. Un inconveniente añadido que hace que no disfrutemos de manera adecuada.
                                         Llegados a éste punto he recordado que antiguamente, mi abuela cuando salía a la puerta de la casa a tomar el fresco, las moscas, como siempre, se hacían tan impertinentes que o bien con un pañuelo o abanico se las espantaba. Pero ella llegó aún más lejos. Se construyó su propio "espanta moscas" inspirado seguramente en un utensilio que a lo mejor alguna de vosotras recuerde. Se usaba para quitar el polvo de barrotes, ventanas, muebles......  a base de golpes. Era muy parecido a una fregona, con un mango. Los flecos podían ser  de cuero, algodón, tela... Se le llamaba espolsador o expolsador (expulsar el polvo) nombre que no he logrado encontrar en el diccionario. En realidad era un plumero de hilo...
                                         Bien, pues mi abuela lo hizo de papel, para mantener a raya a las pesadas moscas, entonces no existían los esprays de ahora. 

                                        Hoy el estar en el exterior de la casa se ha convertido en una guerra sin cuartel contra los mosquitos. No puedes estar quieto sin ganar uno o un rosario de pinchazos. Con éste invento se puede pasar un rato con menos posibilidades de picaduras, pues entre el movimiento y el sonido del papel los alados ni se acercan. No te lo vas a llevar a la terraza de un bar, por supuesto, pero en el patio de casa, balcón o portal sí. Por tanto si alguien está en las mismas circunstancias y le gusta la idea, aquí os propongo un tutorial.
                              Coged seis hojas de una revista  y desplegarlas, cortando parte de su longitud. Por supuesto el número de hojas puede variar, pero bien está para empezar. Deshechar el sobrante.

 Ahora cortar, el largo, tiras de dos cm aproximadamente.


 Éstas se deberán colocar en un mango o palito. En mi caso he elegido el palo de madera.


 Cada seis tiras cortadas se van colocando alrededor y en redondo del palo, sujetando al mismo tiempo con hilo o cordón fuerte.


 Mi palito no es redondo y queda un poco más feo, pero no va a presentarse a ningún desfile de belleza.


 Para quedar totalmente sujeto clavamos dos tachas (clavos)  casi enfrentados.


 Y volvemos todo el papel, como si fuese una melena.


 Ahora con hilo fuerte de bramante sujetamos toda la "melena" y anudamos.
 Ya tenemos nuestro espolsador listo para  flagelarnos. je,je. Es efectivo. No matamos mosquitos pero  tomaremos el poco fresco tranquilos.


                                Como siempre, gracias por visitarme y un abrazo para todas. Feliz vacaciones para quien las tome y para el resto un feliz mes de Agosto. Besos.
                                                                                       Nita.




miércoles, 27 de julio de 2016

Bolsillo para cinturón

                                              Hola de nuevo chicas:
                                              Cuando se va a correr por el campo molesta todo lo que pueda llevarse encima. Por eso mi yerno me pidió un "bolsillo" para las llaves y que pudiera ponerse en el cinturón. Nada más sencillo ¿Verdad?
                               

                               Para su ejecución tomé la "tela" de una mochila retirada de tenis.  
                               Plastificado por dentro y tela fuerte por fuera.
                               Parte delantera.
                               La foto de la  trasera  salió borrosa y el bolsillo ya no lo tengo en casa. Pero bueno,  la imaginación nos sirve: lleva un par de "presillas" en su centro del mismo material lo suficientemente anchas como para poder pasar el cinturón por dentro. Así queda muy cómodo de llevar.
                               Otra cosa solucionada.
                                                            Hasta pronto.
                                                                              Nita.                                                            

domingo, 24 de julio de 2016

Delantalito

                                               Hola chicas:
                                               Supongo que muchas estarán  disfrutando de las vacaciones, las más padeciendo calor, como es mi caso. En lo que va de mes no he publicado nada pues las labores han quedado prácticamente relegadas. La causa: el calor, lo llevo tan mal que ni siquiera apetece pensar en los pendientes. No obstante, sí que estoy en costura, con arreglos, reparación y algo nuevo, pero que no considero de interés blogueril. Aún con todo, (más por dar señales de vida) os enseño un delantal de camarero de "terraza" recien acabado. Me lo pidió mi hija que está sustituyendo a una amiga por baja temporal. Y aunque no lo considero nada interesante, como dije antes,  pese a todo, no estoy en plan de manos caídas.
                              La tela vaquera nueva resulta bastante gruesa y dura, así he sufrido un poco con las esquinas.
                              Pero ya estoy acostumbrada a los retos, de  forma que debía hacerlo con un sí o sí.
                             
                                Misión cumplida y a otra cosa, mariposa.
                                                                             Disfrutar de las vacaciones.
                                                                                                            Nita. 

jueves, 30 de junio de 2016

Sket Zulú 5

                                                                  SKET ZULÚ 5



                   Hay quien dice que paseando se aclaran las ideas o, incluso, divagando en ellas, en un ambiente relajado, se llega a la solución de un problema, aunque como es natural no siempre  es señal de garantía.  Zulú no es que tuviera un problema,  pero estaba dando vueltas en la cabeza a un asunto.
                  Mientras caminaba abstraído, con el rabo casi arrastrando,  pensaba en los tres últimos días anteriores. Había observado que cada vez se limpiaba o lamía, le caía más pelo.  Hacía poco lo tenía firme y sedoso, ahora flojo y algodonoso.  Esperaba fuese estacional, sin embargo ya debía haber frenado su caída. ¿Y si perdía todo el pelaje? No quería quedarse como esos gatos que había visto en el ordenador de su ama, sin pelo y más arrugaos que una pasa. Si eso sucedía, no quería pensar qué sería de él.
                  Estando en éstas cavilaciones,  Zape lo divisó desde un  alto, bajó silenciosamente y se fue acercando poco a poco hacia su amigo. Le extrañó verlo cabizbajo. Dispuesto a  saber qué le ocurría adelantó un poco el paso hasta ponerse a su altura.
-          Al parezé  eztaz en baja forma ¿Eh?
Zulú, había visto por el rabillo del ojo a su amigo, por lo que no se asustó lo más mínimo cuando se acercó a él y siguió andando.
-           Hola Zape. No. Solo estoy pensando, estoy entre mis pensamientos.
-          A ve, a ve. ¿Otra ve te metez en un penzamiento?
Zulú paró su andadura para mirar a su compañero, pero volvió enseguida a su  marcha. A veces olvidaba  la limitación de aquel y se apresuró a añadir:
-          En realidad estoy tratando de dar respuesta a un pensamiento que me ronda la cabeza,
-          Poz lo único que veo yo que te ronda e un mozquito.
Zulú no hizo caso al comentario y continuaba queriendo tener la certeza de que la caída del pelo era debido a la época, no a un problema personal.
-          Zape, ¿A ti se te cae el pelo?
-          ¿A mí? Poz… no zé, si hay algúno zuelto, me lo quito y ya.
-          Quiero decir, si has notado que sueltas o quitas más pelo de lo normal. Por ejemplo, cuando te rascas, o lavas o incluso cuando te levantas de la cama.
-          Yo me quito to lo que sobra, pelo, paja, hojaz…  to
-          ¿No has pensado que podrías quedarte calvo?
Zape estuvo a punto de soltar un taco.
-          ¿Yoo  oo?  ¿Por queeé? ¡Nunca! ¿Dónde ze ha vizto que un gato ze quede calvo?
-          Pues sí, existen algunos que son pelones.
-          Ozea, que otroz tienen máz pelo de lo normá.
-          No - corrigió Zulú -  pelón significa que no tiene pelo o tiene muy poco.
-          La mare que me parió. Poz pelón ez ma grande que pelo…
-          Chissst, chisst - De pronto Zulú había detectado algo - ¿Has oído algo?
-          No, con tanto pelo que…
-           ¿Lo oyes?
Ambos agudizaron un poco más el oído.
-          Una rata. Eza la dejaz pa mí.
-          Chisst– volvió a decir en voz baja  Zulú– Ven, no hagas ruido.
Avanzaron un poco a su izquierda y a medida se acercaban a unas grandes piedras, el extraño sonido se incrementaba, incluso se percataron de su rareza, demasiado grande para una rata. Se aproximaron lo más cerca posible a su objetivo y con cautela  asomaron su cabeza a ver de qué se trataba. Primero Zulú:
-          Ahí está.
Enseguida Zape, por encima de él:
-          ¿Qué bicho ez eze?- Preguntó.
Tras unos segundos observando, Zulú le contestó.
-          Es un oso.

-          ¿Un ozo?
-          Sí. Mira, ¡Un oso panda!
-          No pue ze. Loz ozoz  zon marronez o blancoz
-          Pero éste es diferente, ¿no lo ves? – le aclaró Zulú -  es uno de los osos más bonitos que existen
-          Poz yo lo veo mu raro.
-          Es que éste es especial, por eso tiene distinto color y ¿Sabes? su comida básicamente  es la caña de bambú.
-          Puez a ezte pazo ze va a comé toaz laz que hay ahí. 

-          No Zape, esas cañas son distintas, las de bambú son también especiales. Mira, las muerde, pero no creo que se las coma. 
-          ¿Y qué hase aquí?
Zulú tenía sus sospechas.
-          Buena pregunta. Pero es posible….
-          Ze habrá perdío.
-           No, no lo creo.
-          Poz de ezta montañaz no ez ¿Eh? Yo me laz zé mu bien de cabo a rabo y no lo he vizto nunca.
-          No – Dijo Zulú – Desde luego que no, su hábitat está muy lejos.  ¡¡¡Ya!!!Esto es cosa de mi ama.
-          ¡¡Ah!! Entiendo – Contestó Zape, sin entender nada.
Zulú se incorporó de la posición en la que  había estado, obligando a su amigo a hacer lo mismo. Acto seguido se sacudieron las pajitas adheridas al cuerpo.
-          Ella hace que diferentes muñecos cobren vida.
-          No me digaz – salió el escepticismo de Zape -  Ezo e impozible.
Volvieron sobre sus pasos, dejando al oso explorar el terreno tanto tiempo como quisiera y pudiera.
-           Aquí todo es posible Zape. El oso está destinado al país mágico de una niña donde se encontrará con otros compañeros y correrá muchas aventuras.
Eso sonaba muy pero que muy bien, el entusiasmo de Zape subía como la espuma.
-          ¡¡Qué remiau!! oye, puez vamoz nozotro tambié
-          No. Nosotros no podemos.
-          Qué paza. ¿Uno no pue ir a onde quiera?
-          En éste caso no Zape. Cada niño tiene su país de fantasía y nosotros no cabemos en el.
-          ¿Tan pequeño ez eze paíz?
-          No, gato, no se trata de tamaño. Quiero decir  que no estamos destinados  al país encantado de ningún de niño. 
Sin duda, el encanto bajó a desencanto.
-          ¡¡Anda!! ¿Y por qué no? – insistió el amigo.
-           Porque nosotros ya tenemos  el nuestro.
-          ¿Ah, zí? Entoce  ¿Nozotroz tenemoz un encantamiento?
-          Bueno…podría decirse que…  algo parecido.
-          ¿Y en qué ze nota, zi ze pué zabé?
-          Facil, mírate. Tú eres atigrado de hilo difuminado trabajado a punto enano, yo azul en hilo perlé, trabajado también a punto enano.
Zape quedó mudo unos instantes, mirando a Zulú  con la boca abierta. Zulú pensó o que  no lo entendía o estaba asimilando sus explicaciones. De todas formas,  continuó.
-          Además, el hecho de estar  simplemente hablando tu y yo es parte de ese encanto.
-          Habé zi lo entendío - se dignó por fin a contestar -  nozotro  zomo  azí porque noz han encantao, ¿No?
-          Bueno si lo entiendes así…. Sí.
-          Y yo zin zaberlo.  Poz oye  yo conozco a una gitana que noz podría ayudá.
-          Ayudar… ¿A qué?
-          Poz a quitaz el encantamiento.
Nuevamente Zulú empezó a bombardear con explicaciones.
-          No, no, no, te explico, verás.  Nosotros  necesitamos esa magia o ese encanto para vivir un mundo de fantasía, donde todo es posible. Un mundo como el de los niños, pero a nuestra medida. La imaginación de quien nos mueve nos llevará a bonitas y diversas aventuras que podremos disfrutar así como quien nos ve o lee.
-          ¡Ozú!  Ezto eztá ma liao que un ovillo de mi abuela.
-          Verás cómo lo entiendes. Acompáñame, te voy a llevar a otra parte del mundo mágico.
-          ¿Poz no eztamo ya en él?
-          Desde luego, pero hay más fantasía.
-          Poz  zabes qué: hablamoz el mizmo idioma y yo te entiendo, pero me paize que no entiendo na de na.
A Zulú le entró una risita de la que iba todavía a disfrutar. Le quedaba un cartucho por quemar e iba a consumirlo.
Ambos se encaminaron por un estrecho sendero lleno de matorrales y hierbas aromáticas.  Zape ignoraba lo que iba a encontrar, pero el pequeño nervio curioso lo cubrió hablando.
-          Zulú ¿Por qué ante me llamazte atigrado?.
Vaya, pregunta tonta, pero Zulú no dijo nada, por el contrario le aclaró:
-          Tu cuerpo está lleno de rayas y eso se le compara, por su parecido a las rayas de los tigres.
-          ¡Aaaaaaah! Poz me guzta ezo de zer un tigre. Me hace zentir ma grande.
-          Ja, ja, ja, no lo dudo ¡Pues vamos tigre, agiliza esas patas!
Zape, no  había entrado nunca  a la zona por donde le llevaba Zulú. Con frecuencia veía mucho movimiento de humanos y no deseaba topar con ninguno de ellos. Pero ahora se envalentonaba con la presencia de su amigo, e iba más contento que unas pascuas.
Como Zulú observó el cambio de cara en su amigo, se dirigió a él mientras caminaban y le comentó
-          Si quieres ese podría ser tu apodo.
-          Mi…..  ¿Que ez un apodo?
-          Pues es llamar, a alguien con un sobre nombre, o sea, con otro nombre que no es el suyo. Dicho de otra forma, se sustituye el nombre verdadero por otro que le cuadra bien  a su naturaleza, defecto u cualquier circunstancia.
-          ¡¡Ozú!!  Entonze, yo conozco unoz cuantoz, je,je,je.
-          Claro, eso es muy común. Y bien…Ya hemos llegado.    
Después de tanto matorral, una explanada se abrió a sus pies. Zulú dejó paso a su amigo  como si se tratara de una sala o salón al que entraba por primera vez.  Diferentes estatuas  sin aparente orden  se erguían por doquier, más parecía que hubieran estado arrimándolas para hacer limpieza, que una correcta decoración.
Zape quedó perplejo por todo lo que veía, ya no había tanto verde, pero, aunque sorprendente, nada de aquello le decía nada. Se sentó para terminar de observar, mientras Zulú esperaba que se pronunciara al respecto. No tuvo que esperar mucho.
-          ¿Y ezto que ez?

-          Este es el mundo mágico del que te hablaba.
Zulú debía estar mal de la chaveta, pensó su compañero,  porque aquello era todo desolación, ni siquiera aquellas piedras se parecían a ellos. ¿Dónde estaba la magia, el mundo maravilloso? El mundo donde todo era posible, de ratones de queso, ratones de foie-gras, de montañas de pescado y carne en su jugo. No, Zulú era un iluso o bien le estaba tomando el pelo.
-          Poz ya me diráz que ha pazao con la magia aquí  eztá to lleno de piedraz y laz piedraz que yo zepa no hablan.
-          Bien, - empezó Zulú a explayarse - como te dije antes, esto que ves, aunque no lo creas, es un mundo mágico. – Zape, no abrió la boca, ya lo había hecho antes, lo que necesitaba era saber -  Los enanos, animales y ninfas forman parte de la fantasía, y cada uno tiene un fin o una misión que cumplir.
-          ¿Cómo zi zon de piedra?
-          Ahora sí, porque no se les necesita, pero son como tú y yo, que cuando se les llama al mundo mágico vuelven a la vida.
-          Yo creía que el mundo donde to ez pozible, habría ratonez y comida en abundancia.
-          Seguro que también lo habrá Zape, pero sólo cuando llegue el momento.
No muy convencido se levantó con parsimonia y de un pequeño salto subió y sentó en otra piedra.
-          Y…. ¿Cómo a ezto ze le llama enano zi ez má grande que nozotroz? 
 Dijo Zape, señalando a uno de ellos.

-          El tamaño, viene relacionado según el mundo fantástico. Para los gigantes de Gulliver  serán enanos, en cambio los mismos para el mundo de Lilliput, serán gigantes. ¿Lo entiendes?
-          Puez no zé. Nozotros tambié zomos de punto enanano
-          El punto enano se refiere sólo la forma en que estamos hechos. Los enanos que ves son parte de los siete del mundo de Blancanieves.
-          ¿El cagón también?
-          Ja,ja,ja, No, no lo creo, pero aquí sí.
-          ¿Y dónde eztán loz otro?
-          Parece ser que guardan otros mundos fantásticos.
-          ¿Y por qué son de piedra?
Ya era como niño, con  preguntas y más preguntas.
-          A ver. ¿Tú aguantarías estar aquí sin moverte, cuando llueve, hiela o hace calor?
Zape movió la cabeza a ambos lados, arrugando el hocico.
-          Pues ellos sí, han de ser fuertes y resistentes porque son los guardianes de nuestro reino fantástico.
-          ¿Del nueztro?
-          Sí.
Zape ya se iba encontrando más a gusto en el terreno, se subió y correteó por todos lados.
-          Mira, Zulú ezte e un champiñón bien grande, puedo subirme a él. Zi lo viera mi abuela de daba un zíncope.
-          Ja,ja,ja. El síncope me va a dar a mí con tus saltos.

Había vuelto al rostro de Zape, esa despreocupación innata que le caracterizaba, se le veía más alegre y espontaneo. Por fin paró un poco su euforia y se sentó nuevamente, ésta vez entre unas nifas.
-          Pero Zulú ¿Por qué no hablan?
-          Pues porque ahora no se les ha llamado a formar parte de la fantasía. Esperan su momento.
Le señaló a su derecha e izquierda.
-          Ahí tienes a Nino, que conoce el lenguaje de los pájaros y a Nuvia que puede volar y comunicarse con otros mundos fantásticos. Si necesitamos de ellos volverán a la vida.

-          Poz ezo e una maravilla ¿No?
-          Así es.
-          Y por último te quiero enseñar otra cosa.
-          Qué zerá, que zerá.
Zape, iba dando saltitos al lado de su ya fantástico amigo.
-          Mira que hay aquí Zape.
-          ¡¡¡Caracolez!!!

-          Sí, caracoles gigantes. Vivos, verdaderos. Pero mira que tamaño tienen, dicen que son franceses. Ahí tienes la diferencia con la cucharilla.
-          ¿Entoncez ze pue comer?
-          Sí, claro, pero nosotros, no. Nuestro estómago no lo aguantaría. 
-          No, no me guztan, pero na de na.
-          Pues aunque son más pequeños que nosotros, son gigantes.
-          Cuarquiera entiende ezte mundo Ufff.
Zuluuuuuuuuuuuuuuu.      Zuluuuuuuuuuuuuuu
-          Huy mi ama me llama, seguro que hay algo para comer. ¿Me acompañas?
-           Poz zi, pero….. tu ama…
-          Ba, no te va a ver. Después que deja los restos se va a la cocina. ¡Vamos, ven! Te invito.
Y allá que se fueron los dos. Seguro que después de tanto correteo devorarían lo que fuera. Aunque fueran caracoles entre salsa de carne. Je,je,je.
                                                                    Nita